viernes, 16 de abril de 2010

EL DILEMA DE LA LACTANCIA

Ayer mi hermana me comentó que había leído un artículo sobre la lactancia materna con opiniones a favor y en contra. No he podido resistirlo y os lo traigo aquí,lo publicaron en ADN ayer.
Siempre he defendido la lactancia materna e intentando no juzgar a las madres que deciden optar por la artificial, porque la mayoría de las veces no reciben suficiente apoyo de sus familiares y de los profesionales de la salud (pediatras, enfermeras, matronas,....) y por el desconocimiento total de la lactancia dejan de dar el pecho. Pero leyendo los motivos que dan las madres para optar por el biberón, me sorprende ver la gran preocupación por controlar la cantidad que comen los niños y por no querer sentirse atadas a sus bebés. Esta frase me ha llegado al fondo de mi corazón;
"sabía que después del parto podría volver a ser yo". ¿entonces que he sido yo en estos dos años 4 meses una semana y tres dias? A qué se refiere esta madre? a que pudo volver a trabajar cuando su bebé tenía tres meses, ¿esa es su identidad? ¿el trabajo? en mi caso ser madre y la lactancia me ha hecho reencontrarme con mi parte femenina, con mi instinto, me ha llevado al límite, me he desesperado pero no cambiaría ni un sólo segundo de esos momentos.
La lactanca materna no es ningún chollo para las de nuestra generación en países ¿desarrollados? no tenemos ayuda de la buena, no hemos visto a nuestras madres, tías, primas, vecinas, dar el pecho,se perdió entre fórmulas que hacen todo lo posible por imitar a nuestra leche. Los primeros meses sufrí mucho, pues en el hospital me metieron muy malas ideas en la cabeza acerca de la cantidad de leche que tenía. Sometí a mi hijo a dobles pesadas, a suplementos de mi propia leche en vaso, hasta que un día dije basta! y entonces me veía mí misma en medio de un poblado, en medio de una selva con mi hijo al pecho y pensaba tengo todo lo que necesita su vivierámos aquí no se iba a morir.............Conté en todo momento con el apoyo del padre que era mis manos, mi cocinero, mi relevo para dormir, sin su ayuda no hubiese podido.
Otra de las cosas que me llaman la atención es el control de horarios, nadie le ha explicado a esas madres que la lactancia ya sea artificial o materna hay que darla a demanda? Claro que si lo hicieran así las ventajas de la artificial menguarían, porque ya no les quedaría libertad.........
Otras dicen que es más cómodo y que le provoca cierto rechazo ¿? no me lo puedo creer....... y después afirman que tomar biberón no ha hecho daño en sus cuerpos, pero creo que en su mente sí. A ninguna especie animal le da rechazo ver a otra madre alientar a su cría, pero dónde hemos llegado? Otra de las madres dice que sus hijos han descansado mucho más porque han estado regulados con horarios ¿?
Para terminar y dejarles con el articulo quiero decirle a todas esas madres que mi intención no es ofenderlas ni mucho menos, que me parece muy bien que hayan decidido dar leche artificial (sí, artificial es la palabra) a sus bebés pero que no lo hagan poniendo excusas baratas y sin sentido y sobre todo que menos mal que hemos tardado tantos siglos en llegar a esas terribles conclusiones porque sino ninguno de nosotros estaría aquí. Sí no quieren beneficiarse de los beneficios de la lactancia materna están en todo su derecho pero dejenme decirles que es cierto que no soy la misma persona después del parto, soy mejor, que es cierto que no he dormido seguido más de tres horas en muchos meses pero no me importa, que mi hijo ha descansado perfectamente y ha comido cuánto y cuándo ha querido porque yo siempre he estado disponible para él, que no es ningún inadaptado porque no siguieramos horarios y que su padre no pudo darle el pecho, pero sí unos brazos dónde dormir, un pecho dónde descansar, un cuento para dormir y mucho mucho amor y no creo que se haya sentido desplazado ni apartado.

El dilema de la lactancia
¿Pecho o biberón? Si en los años setenta la liberación femenina pasaba por defender la lactancia artificial, las hijas de esas mujeres se reivindican ahora amamantando a sus bebés. Es la vuelta a ‘lo natural’. Pero aún hay muchas madres que prefieren la libertad y las facilidades que les da el biberón. Unas y otras reclaman poder tomar su propia decisión sin presiones y, sobre todo, sin sentirse juzgadas.
Anna Lladó
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La mujer ha retrocedido con el énfasis en lo natural y se ha convertido en esclava de sus propios hijos. Eso al menos es lo que defiende Elizabeth Badinter, una filósofa que ha levantado una enorme polémica en Francia con su libro El conflicto. La madre y la mujer. Y entre las peores armas de El Gran Opresor (el bebé, según Badinter), la lactancia natural.

Después de que en los setenta hubiera un boom del biberón, ahora "la tendencia social y médica es la de volver a dar el pecho", dice la doctora Lara Sánchez, pediatra neonatóloga de USP Instituto Universitario Dexeus. "La leche materna es el mejor alimento, el que está especialmente diseñado para los bebés". Este es el principal argumento de los defensores de la crianza natural, que insisten en los beneficios inmunológicos. Desde Alba Lactancia Materna recalcan que incluso "mejora el coeficiente intelectual y la visión del bebé, y reduce sus posibilidades de padecer diabetes, hipertensión, problemas cardiovascualares y cáncer de adulto".

La Organización Mundial de la Salud recomienda amamantar de forma exclusiva seis meses, y, junto con otros alimentos, dos años más. Se cree que el 80% de madres en España intenta dar de mamar; sólo la mitad lo seguirá haciendo un mes después.

Otro de los motivos de defensa del pecho es que "mejora el vínculo madre-hijo", y crea una relación "más intuitiva" entre ambos, según la doctora Sánchez. Para Belén García, coordinadora del blog Uno más en la familia, nada más lejos de la realidad: "Tu apego no depende ni de la forma de comer ni de dormir. ¿Qué pasa entonces con los niños adoptados?".

"Hay una corriente potente" de mujeres que defienden el pecho que "cuestiona a las que deciden no darlo", lamenta García. Defensoras de una postura y otra se quejan de la presión que sienten. "Hay mucha más de la que debería; cada mujer debe poder hacer lo que quiera", insiste.

Y esta excesiva coacción -de sanitarios, familia, amigos, grupos de apoyo...- puede generar ansiedad y sentimiento de culpa en la mujer. "Lo peor es presionar a la madre. A los médicos lo que más les cuesta es escucharla, y que ella decida desde su interior; el bebé saldrá beneficiado de eso, se opte por el pecho o el biberón", recalca la psicóloga clínica Gemma Cánovas Sau, autora de El oficio de ser madre.

POR LA LECHE MATERNA

"Estuve a punto de tirar la toalla

"Dar de mamar es una experiencia muy bonita, pero también hay que des- mitificarlo". Para Clara Lapetra poder amamantar a su hija Martina ha sido muy placentero, aunque admite que "al principio fue muy exigente y muy duro. No hay tregua por la noche, es agotador".

Ella lo tenía claro, quería intentar dar el pecho. Así que decidió documentarse, y recurrió ala obra del pediatra Carlos González (Comer, amar, mamar), que se ha convertido en su gurú. "Hay mucho falso mito sobre la lactancia, para lo bueno y para lo malo. Es cierto que ahora hay una tendencia a dar el pecho, pero también muchos prejuicios", explica Clara, abogada de 32 años.

En su caso, la mayoría de gente la animaba a decidirse por el biberón, aunque -confiesa- "sobre todo eran personas que no habían dado el pecho".

Las primeras tomas no fueron fáciles: "Al principio me salieron grietas; sufrí un poco, el dolor era intenso. Realmente no es tan fácil como parece. Estuve a punto de tirar la toalla pero insistí". El esfuerzo, dice, valió la pena. Realmente "dar el pecho es muy cómodo, llevas la comida a cuestas, y ahorras mucho dinero". No ha decidido hasta cuando amamantará a su hija, pero sí que como mínimo hasta después del verano.

"Una reafirmación feminista"

"Inma Marcos es comadrona, madre de cuatro hijos, y acérrima defensora del pecho. Colabora en Alba Lactancia Materna como asesora y se sorprende al pensar que algunas mujeres se planteen la posibilidad de no dar de mamar: "Es lo normal, somos mamíferos". Está convencida de que "no hay color entre lo que sienten el niño y la madre" si se da el pecho o el biberón, y defiende la dependencia "necesaria" que hay entre ambos. "Hasta el año y medio, el bebé sólo puede tener una figura de apego, y ésta es la madre. El papel del padre pasa por cuidar a la mamá para que ella pueda cuidar al niño", dice Inma, de 43 años. La importancia de los primeros meses es tan clave que "marcará todas las relaciones que el bebé tendrá en el futuro". En su opinión, dar el pecho "es un acto de reafirmación feminista".

"Acudí a un grupo de apoyo"

"Antes de quedarme en estado apostaba por la lactancia compartida con biberón; pero durante el embarazo leí sobre el tema y acudí a un grupo de apoyo y lo vi claro: quería dar el pecho". Elsa Pedrola, informática de 31 años, sigue amamantando a Maia, de nueve meses, a pesar de que desde hace una semana ha vuelto al trabajo. Cada día se saca leche, para que la abuela de la niña pueda dársela. "Si tienes el apoyo y las ganas, todo sale bien".

"Ha sido muy fácil y cómodo"

"Iolanda Fernández nunca se había planteado si le daría el pecho a sus hijos. Pero lo probó y la experiencia salió bien. "No tuve ningún problema, ha sido muy fácil y cómodo. Es una experiencia muy bonita", cuenta Iolanda, periodista y madre de Ferran y Arnau, de cinco años y ocho meses. Aún así, no niega que amamantar "supone mucha dependencia; el niño va acoplado a ti, donde yo he ido han ido mis hijos". A los dos les dio el pecho a demanda hasta que cumplieron los seis meses, evitándose así durante ese tiempo "tener que preparar biberones".

Nunca se sintió violentada por tener que sacar el pecho en público, ya que "es algo instintivo y muy natural". Pero denuncia que "no hay sitios habilitados para dar de mamar". Ella lo ha tenido que hacer "andando por la calle, en una plaza, en cualquier rincón...".

OPINIONES

«Dar el pecho crea una relación más intuitiva entre madre e hijo, mejora el vínculo entre los dos»

Lara Sánchez

Pediatra neonatóloga

«Hay mucho falso mito y prejuicios sobre la lactancia. Para lo bueno y para lo malo»

Clara Lapetra

Abogada y madre

«Todo el mundo me ponía mucha presión encima para que no desistiera»

Teresa Guardiola

Maestra y madre

«Hasta el año y medio el bebé sólo tiene una figura de apego y ésta es la madre»

Inma Marcos

Comadrona y madre

«Soy reticente a enseñar todo el día el pecho en cualquier parte y con el biberón controlas más»

Patricia Segura

Auditora de cuentas y madre

«Hay una corriente potente de mujeres que cuestionan a las que deciden no dar el pecho»

Belén García

'Blogger'. Uno más en la familia

POR EL BIBERÓN

"Cada una debe poder decidir"

"Para Teresa Guardiola lo más duro fue tener que admitir que no le subía la leche y decidir que cambiaba el pecho por el biberón. "Fue una gran carga, todo el mundo me ponía mucha presión encima para que no desistiera. Esperaban que diera el pecho", confiesa Teresa, maestra de 33 años y madre de dos niñas.

Luego, durante los primeros días de biberón, ella era la única que quería dar de comer. Pero poco a poco la situación se fue relajando, y en los dos casos se turnaba las tomas de la noche con su pareja. "Las comadronas me dijeron que no pasaba nada, que me tranquilizara. Tuve suerte con ellas", cuenta.

Y es que su decisión no era la que se esperaba de ella: "Yo tuve a mis dos hijas en casa, y gran parte de mi entorno que era pro lactancia materna suponía que daría el pecho". "Cada una debe poder decidir lo que prefiere, amamantar no tiene por que ser un calvario", recalca.

Ahora, con cierta perspectiva, Teresa ve muchos beneficios en su opción: "Cualquiera le puede dar el biberón, no sufres si tu no estás, el niño no está todo el día enganchado a ti y todos descansamos más", resume. Y el contacto con las niñas, dice, fue igual de intenso que si hubiera seguido intentando darles el pecho.

"Hay que pasar de mitos raros"

El miedo a sentirse muy atada llevó a Camí Mestre, de 28 años, a optar por el biberón para alimentar a su primera hija, Noa. Y nueve meses después de dar a luz, le sigue viendo todas las ventajas a esta opción.

"Sabes cuanta comida le das, sigues un horario regular, tu pareja también puede darle de comer...", resume Camí, quien "sabía que después del parto podría volver a ser yo". El biberón, dice, también le permitió volver a su labor como diseñadora de ropa a los tres meses, aunque sólo trabajaba unas tres horas al día.

"La experiencia de la maternidad ya es muy bonita, no me hacía falta darle el pecho para disfrutar de ello", admite. Pero lamenta haberse sentido juzgada en las clases preparto al descartar la lactancia materna, y cree que recibió muy poca información sobre cómo dar el biberón.

"Hay que pasar de mitos raros que te cuentan y hacerlo que crees". Ella nunca dudó de su decisión, y menos al ver que Noa crecía sana. Si tiene más hijos, dice, volverá a optar por el biberón.

"Mis hijos han descansado"

"Me dio pena no poderle dar el pecho a mi primer hijo, pero me dolía tanto...

Al día siguiente de dejar de amamantarlo estaba la mar de feliz", cuenta Patricia Segura, de 31 años. A su segundo hijo, que ahora tiene medio año, también le dio el biberón.

"Yo quería darles de mamar, pero a la semana de tener al primero tuve fiebre y se me cortó la leche. El bebé se me moría de hambre. Lo que dicen de que amamantar es muy bonito, sí, vale, pero no tanto...", confiesa.

"Todo tiene cosas buenas y malas: soy reticente a enseñar el pecho todo el día en cualquier parte, y con la lactancia materna nunca controlas lo que come el niño. Además, los preparados son igual de buenos que la leche de la madre", destaca la auditora de cuentas. Pero ante todo, Patricia insiste en que gracias a haber dado el biberón "mis hijos han descansado mucho más; han estado muy regulados en cuanto a horarios".

"Así controlo lo que come"

"Montse González, jurista de 32 años, está a punto de dar a luz a Sergi, su primer hijo. En su curso de preparación al parto, se ha convertido en una rara avis, ya que tiene claro que no va dar el pecho a su hijo, pasará directamente al biberón. "Y eso que en la clase dedicaron hora y media a explicar cómo amamantar y sólo un cuarto de hora a la lactancia artificial".

Montse cree que esta opción le va resultar "más cómoda", le permitirá compartir mejor la alimentación del niño con su marido y le facilitará las cosas cuando se reincorpore al trabajo, nada más agotar los cuatro meses de baja maternal.

No se lo plantea como una renuncia. "Hay gente a la que le llena y le parece bonito y gratificante. A mí incluso me provoca cierto rechazo, no me veo dando el pecho". A la hora de decidir, pensó tanto en ella -"he tenido un mal embarazo y no quiero más complicaciones derivadas de la lactancia"- como en el bebé. Calcula que con los biberones será más fácil controlar lo que come el niño. "Imagino que lo natural es mejor, pero hoy en día hacen productos muy buenos". Para ejemplo, ella misma: "Mi madre nos dio biberón a mi hermano y a mí y lo peor que hemos tenido es una gripe".

3 comentarios:

María Hernández dijo...

Lo sabía, te lo dije "he visto hoy un artículo sobre la lactancia que si lo hubieras leído no te habrías quedado sin contestar", jejeje.
Lo has buscado y, por lo que has escrito, sabía que ibas a pensar así.
"La selva", hermana, que gran lugar para saber y valorar qué cosas son "naturales" y "posibles" y cuáles son "artificiales" y " falsamente impuestas".
Con la lactancia nos vendieron una "moto", aparentemente, "estupenda". Pero luego no hay nada, para nuestra salud, como ir a pie.
Siempre hay quien decide "motorizarse" y es totalmente lícito, pero caminar es caminar.
En "la selva", las "motos" no sirven para nada, los pies si.
Un beso, hermana. ¡Cuántas cosas me has enseñado!.

Luisa dijo...

Ay, las elecciones...
Gracias por publicar esta entrada, Gloria.
Por cierto, yo llevo cuatro años amamantando a dos personitas diferentes y nunca he dejado de ser "yo misma".
Por cierto, enhorabuena: tendrás un bebé de otoño y embarazo veraniego, como yo el año pasado.
Abrazos...

GLORIA dijo...

Pues sí hermana, la selva...........es la clave.
Luisa, gracias por venir y por supeusto que has sido tú misma este tiempo y si te pasó como a mí, nunca he sido más auténtica que ahora, tomar la decisión de amamantar contra todas las opiniones, practicar colecho y dar una crianza respetuosa ha hecho de mí otra persona.......
Espero como tú dices tener un embarazo veraniego y un precioso bebé de otoño, confío en que todo salga bien......
Besos a las dos.