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sábado, 2 de mayo de 2009

¿Quien no puede dormir?


Me gustaría compartir este escrito,cuyos autores son, Jorge Diaz Saez y Antonio Jose Ibarra Fernandez que encontre por casualidad en http://www.eccpn.aibarra.org.

Resumen:

El sueño de los niños suele ser vivido por los padres como algo problemático, especialmente debido a las expectativas creadas por conocidos, familiares, publicaciones pseudocientificas… En primer lugar repasaremos de forma muy somera los conceptos básicos sobre el sueño de los bebés-niños. Comentaremos los peligros de los métodos de terapia conductista, añadiremos algunos consejos generales y consejos para los que trabajan en unidades neonatales. Para terminar indicar algunos consejos para profesionales y padres de cara a intentar mejorar ensueño de sus bebés-hijos.


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Mejorar el sueño

Conceptos básicos y generales sobre el sueño de los bebés niños
Dormir es un proceso evolutivo que se va adaptando a las necesidades del ser humano. Un recién nacido no duerme igual que un niño, ni éste igual que un adulto; ni un adulto igual que un anciano, porque cada edad reclama unas necesidades diferentes.

Nadie puede enseñar a un niño a dormir: Los bebés ya saben dormir desde antes de nacer. No dependen de que nadie les enseñe. El dormir es una necesidad vital. Por eso la naturaleza ya nos prepara para hacerlo incluso antes de nacer.

El recién nacido (y anteriormente el feto) nace con dos fases diferenciadas de sueño: Sueño activo (muy parecido a lo que será el sueño REM) y sueño lento (que dará lugar a las diferentes fases de sueño: I, II, III y IV).

Aproximadamente alrededor de los 7-10 meses de vida ya han aparecido todas las fases del sueño, aunque su periodicidad y duración aún son diferentes del adulto. Recordemos que hasta los 4 años aún suelen realizar una pequeña siesta.

No será hasta los 5-6 años en que tendremos un sueño bastante parecido al adulto: Un solo periodo nocturno, sin siestas, y de una duración entre 8-10 horas.

Tanto niños como adultos tenemos despertares nocturnos. La única diferencia es que nosotros ya dominamos la técnica de volver a dormirnos. Nuestros hijos aún no. Pero lo harán algún día por ellos mismos.

Vemos a continuación la tabla siguiente con los porcentajes de sueño que podría dormir su hijo por el día (entre las 9 y las 21h.) o por la noche (entre las 21 y las 9 h.)



EDAD
HORAS
SUEÑO DIURNO
SUEÑO NOCTURNO

0-2meses
12-16
50 %. Varias secuencias a lo largo del día.
50%. Varias secuencias a lo largo de la noche.

3-6meses
10-15
30-40%.
Varias siestas.
60-70%.
Varios despertares.

6-9meses
11-14
20-25%. Dos (o 3) siestas: mañana y tarde.
75-80%
Varios despertares.

9-12 meses
10-13
15%. Dos siestas más reducidas.
85%. Son posibles
varios despertares.

12-18 meses
10-13
15%. Dos siestas, pero tendencia a una.
85%. Son posibles
varios despertares.

18- 36 meses
9.5-12
10%. Una siesta.
90% Son posibles
varios despertares.

3 a 4 años
8- 12
0-10%. Se pierde la siesta.
90- 100% Reducen los despertares

4 a 6 años
8-11
0% ya no hay siesta
100% Despertares eliminados.

Uno de los estudios más relevantes –publicado hace ya más de veinte años- para comprobar cuantas horas duermen los niños es el de Anders. Filmó a dos grupos de niños de dos y nueve meses Según atestiguan las filmaciones sólo el 15 % de los niños de dos meses y el 33 % de los de 9 meses durmieron de forma continua sin despertarse desde las 12 a las 5 de la madrugada. Y a esas 5 horas se les definió como dormir de un tirón. Sólo el 6 % de los de 2 meses y el 16 % de los de 9 meses dormían 10 u 11 horas seguidas. Se establece una definición de sueño normal arbitraria y que sólo la cumple el 15 % de los niños normales y de ahí se saca la falsa conclusión de que todos los que no la cumplen tienen problemas de sueño.(Comentado en: Bésame mucho. Cómo criar a tus hijos con amor. C. González. Ed. Temas de hoy. 2003, pp. 160-162)

· Hay que saber diagnosticar con precisión cada trastorno del sueño. Cada tipo de problema tendrá un abordaje diferente. Desconfíe de métodos que sirven para todo. Se pueden dan errores de diagnóstico. Básicamente se tratan de: error en la interpretación del comportamiento del bebé, falta de información sobre lo que es normal a cada edad, falta de sincronía entre los horarios de los padres y el de los niños, y hacer de lo normal un problema sembrando la alarma ante cosas normales.

Antes de pensar que su hijo duerme mal, compruébelo. La información está para eso. Busque información contrastada sobre lo que es normal a cada edad.

Intente ponerse muchas veces en la situación del niño. ¿Qué puede necesitar? ¿Qué querrá? Mire la vida con ojos de niño. No malinterprete sus peticiones.

Los horarios que hacemos (y que intentamos que ellos sigan) no son los más adecuados. Muchas veces la falta de sincronía entre las obligaciones de unos y los derechos del otro son el único y real motivo de conflicto.

Llevamos miles de años sin “métodos para dormir niños” y nunca ha habido mayores problemas con ellos. Todos acababan durmiendo. Y todos acabaran durmiendo algún día. No se deje influenciar por alarmismos.

Los niños pequeños suelen seguir un horario de 25 horas en lugar de 24. Por eso a veces les cuesta acostarse y por eso presentan alteraciones horarias.

Debido a referentes externos e internos, los niños acaban siguiendo un horario de 24 horas por si solos. El seguir algunas rutinas y mostrarles cuando es de día y noche con claridad, puede ayudarle en muchos casos, aunque no siempre.

Algunos comentarios sobre los métodos-técnicas de terapia conductista

Muy difundidos (en España el libro de Estivil: Método Estivil. Duérmete niño. Ed. Plaza y Janés. 1995;, en EE.UU el de Ferber: Solucione los problemas de sueño de su hijo. Ed. Medici. 1993) estos métodos, conviene aclarar algunos conceptos:

No hay diferencia de éxito entre los métodos que enseñan a dormir a base de dejar llorar mediante una tabla y los que simplemente dejan llorar. Si la hay cuando se aplica a niños menores de 18 meses o a los de 60 meses

Los métodos de adiestramiento no enseñan a dormir, tan solo provocan un shock emocional que altera en el menor los niveles de las principales hormonas que regulan nuestras emociones y, además le demuestran que no vale la pena quejarse porque nadie le responderá. Por eso funciona mejor en niños pequeños, ya que son los que tienen más posibilidades de shock.

Las secuelas más importantes de estos métodos a corto, medio y largo plazo son: trastornos de ansiedad, depresiones, indefensión aprendida, trastornos del apego, trauma por estrés agudo y síndrome se estrés post-traumático.

Estas alteraciones son reparables, pero son irreversibles. Puede que no se note, pero nunca será igual.

Las alteraciones pueden quedar enmascaradas y no salir hasta la vida adulta.

No deberían usarse los fármacos en los problemas de sueño infantiles. Muchas veces se consigue incluso el efecto contrario.

Señalar que la Asociación Española de Pediatría en un reciente articulo, dice al respecto: “Las técnicas de terapia conductista de condicionamiento del sueño son difícilmente compatibles con la lactancia materna; deberían reservarse a niños con enfermedades del sueño, no estando probadas ni su eficacia, ni su repercusión psicológica a largo plazo” (La lactancia materna. Cómo promover y apoyar la lactancia materna en la práctica pediátrica. Recomendaciones del Comité de Lactancia de la AEP. MT Hernández Aguilar y J Aguayo Maldonado. An Pediatr (Bar) 2005;63(4):340-56)



Consejos Generales

1.- LACTANCIA MATERNA: -Si la madre ha decido darle pecho a su bebé-niño, además de las múltiples ventajas tanto para ella como para su hijo, le ayudará adormir por dos motivos:

La leche materna contiene L-Triptofano, un aminoácido que ayuda a la conciliación del sueño

El hecho de la succión tiene efecto relajante además del contacto piel con piel, los latidos del corazón de la madre…

Además la prolactina que se libera al succionar el bebé-niño facilita el sueño de la madre (además sabemos que por la noche se libera más cantidad de prolactina en las tomas)

Sobre la lactancia materna hay libros muy interesantes y prácticos, tan sólo señalar alguno:

Asociación Española de Pediatría (2004). Lactancia materna: una guía para profesionales. Monografías de la AEP nº 5. (puede bajarse de Internet en http://www.aeped.es/lactanciamaterna/libro1.htm)

Carlos González (2004). Manual práctico de lactancia materna. ACPAM

La Liga de la Leche Internacional (1993). El arte femenino de amamantar. Ed. Diana (su página web es muy interesante: http://www.lalecheleague.org/LangEspanol.html)



2.- COLECHO: Si puede es mejor dormir con el bebé-niño en la misma cama. Comentar las normas de la Academia Americana de Pediatría respecto al colecho (dormir el bebé acompañado) o al dormir en una cuna (¿Afecta compartir la cama el riesgo de SMSL -Síndrome de Muerte Súbita del Lactante-?" Academia Americana de Pediatría -Task Force on Infant Positioning and SIDS-, Pediatrics (ed. esp.) Vol. 44, núm. 2, Agosto 1.997, p. 147 y Cambios de conceptos sobre el síndrome de muerte súbita del lactante: implicaciones para el entorno y la posición del lactante para dormir”, Task Force on Infant Positioning and SIDS (AAP), Pediatrics (ed. Esp.) vol 49, núm. 3, 2.000, pp. 187-194):

no usar un colchón blando

que el bebé duerma en decúbito supino

evitar el uso de superficies blandas

no colocar bajo el niño edredones, mantas, almohadas, colchas u otros materiales blandos similares

quien comparte la cama no debería fumar ni consumir sustancias como alcohol o drogas que pudieran alterar el despertar

los lactantes deben ser colocados para dormir en una posición distinta al decúbito prono. El decúbito supino (completamente boca arriba) confiere el menor riesgo y es el preferido. Sin embargo, aunque dormir en decúbito lateral no es tan seguro como dormir en decúbito supino, también tiene un riesgo significativamente inferior que el decúbito prono. Si se utiliza la posición en decúbito lateral, los cuidadores deben ser advertidos para colocar hacia delante el brazo que queda abajo, a fin de reducir la probabilidad de que el niño se desplace hacia la posición en decúbito prono.

Los lactantes no deben ser puestos a dormir sobre colchones de agua, sofás, colchones blandos u otras superficies blandas.

Hay que evitar materiales blandos en el entorno en que duerme el lactante. No se deben colocar bajo un niño que duerme materiales u objetos blandos como almohadones, edredones o forros. Aquellos objetos que puedan contener aire (almohadones, forros, juguetes rellenos,...) deben ser mantenidos alejados del entorno en que duerme el niño. También pueden ser peligrosas las ropas de cama laxas, como mantas y colchas. Si hay que usar mantas, deben ser fijadas al colchón de la cuna de modo que la cara del lactante tenga pocas probabilidades de quedar cubierta por la ropa. Una posibilidad es hacer la cama de manera que los pies del niño alcancen los pies de la cama (“pies con los pies”), con las mantas cogidas en el colchón de la cuna y llegando sólo a la altura del tórax del lactante. Otra posibilidad es utilizar las ropas para dormir sin nada que cubra el bebé.

Compartir la cama o dormir conjuntamente puede ser peligroso en determinadas circunstancias. Como alternativa a compartir la cama, los padres pueden elegir colocar la cuna del niño cerca de su propia cama, para permitir una lactancia materna más cómoda y un mayor contacto con los padres. Si una madre decide tener al niño durmiendo en su cama para darle lactancia materna, hay que asegurarse de cumplir las recomendaciones mencionadas (evitar la posición en decúbito prono, evitar las superficies blandas o las cubiertas laxas y evitar el atrapamiento al mover la cama con respecto a la pared y otros muebles, evitando también camas que presentan posibilidades de atrapamiento). Los adultos (aparte de los padres), niños y otros hermanos deben evitar el compartir la cama con un lactante. Los padres que eligen compartir la cama con sus hijos lactantes no deben fumar ni utilizar sustancias como alcohol o fármacos que dificulten el despertar. El consenso del Grupo de trabajo es que no hay suficientes datos como para concluir que compartir la cama bajo condiciones cuidadosamente controladas sea realmente peligroso o claramente seguro.

Se recomienda un cierto tiempo “boca abajo” mientras el bebé está despierto y observado por razones de desarrollo psicomotor y para evitar el aplanamiento de la zona occipital.

La asociación Española de Pediatría en uno de sus últimos artículos (La lactancia materna. Cómo promover y apoyar la lactancia materna en la práctica pediátrica. Recomendaciones del Comité de Lactancia de la AEP. MT Hernández Aguilar y J Aguayo Maldonado. An Pediatr (Bar) 2005;63(4):340-56, se puede obtener de forma gratuita en:HTTTP ) dice respecto al colecho: ”Para la mayoría de las madres, dormir en la misma habitación facilita el amamantamiento y favorece el descanso materno; además de ser una práctica segura que disminuye el riesgo de muerte súbita del lactante. Pueden utilizarse como consejos el folleto gráfico de UNICEF (UNICEF UK Baby Friendly Inititive con la Foundation fot the Study of Infant Deaths. Dormir en la misma cama con el bebé. Disponible en: http://www.babyfriendly.org.uk/pdfs/spanish/sharingbed_spanish.pdf)

Señalar las múltiples ventajas del colecho –además de los comentados:

ayuda al bebé-niño a pasar de una fase a otra del sueño al sincronizarse con la respiración de su madre

favorece que la madre pueda continuar durmiendo mientras alimenta a su hijo de noche

favorece que el bebé-niño apenas se despierte cuando reclama su alimento

favorece la regulación de la temperatura corporal por la noche

En un estudio realizado en 186 sociedades no industriales, los niños duermen en la misma cama que sus padres en el 46 por ciento de estas culturas; en otro 21 por ciento, lo hacen en cama aparte, pero dentro del mismo cuarto que sus padres. En otras palabras: en el 67 por ciento de las culturas actuales, los niños duermen en compañía de otros. Más significativo es que en ninguna de esas 186 culturas tienen un dormitorio aparte antes de superar, por lo menos, el primer año de edad. En otro estudio que abarca 172 sociedades, todos los niños de todas las culturas dormían acompañados por lo menos algunas horas por la noche (Citado en: Nuestros hijos y nosotros. Meredith F. Small. Ed. Vergara. 1999. Todo el capitulo 4 es muy clarificador pp. 141-170)



Consejos para las personas que trabajan en unidades neonatales

Promover y estimular todas aquellas acciones encaminadas a que bebés y madres pasen el mayor tiempo juntos (ver el tema nº Programa canguro)

Ayudar a los padres a que expresen y manifiesten sus sentimientos e instintos respecto al bebé. Integrarlos en los cuidados y decisiones respecto al bebé-niño. El trabajar de forma conjunta con los padres va a mejorar la evolución y en su caso, curación del bebé-niño. Los resultados del método canguro así lo demuestran (ver tema del programa canguro)

El bebé-niño es una persona y como tal tiene sus derechos. Pensemos a veces si esto yo se lo haría a otra persona o me gustaría que me lo hicieran a mi. En ausencia de los padres somos sus cuidadores y como enfermeros no debemos olvidar que somos expertos en administrar cuidados. ¡Hagamoslo!

Los bebés-niños no hacen las cosas para fastidiar. Escuchémoslos, observemos sus gestos… Podemos llegar a saber lo que quieren y lo que les pasa

Ayudar a los padres a ponerse en contacto con grupos de apoyo bien de la lactancia materna, de crianza… que les pueden ser de gran ayuda y apoyo (el listado de grupos de apoyo a la lactancia materna en España en www.aeped.es/lactanciamaterna/grupos.htm en la sección de lactancia materna, las páginas www.suenoinfantil.com y www.dormirsinllorar.com pueden ser de gran ayuda)

Fomentar que los padres abracen, besen, mimen, acaricien… a su bebe siempre que puedan y deseen

Adaptar las unidades a las necesidades y derechos del bebé-niño y no al revés

La mejor acción o cuidado basado en la evidencia es tan importante como un gesto cariñoso, un abrazo, una palabra amable…



Consejos para mejorar el sueño de los bebés-niños

Partir del principio de que todo niño sano acabará durmiendo algún día. Empezar los siguientes consejos como pronto a partir de los seis meses. La idea es probar a regular el sueño, sin lágrimas, sin forzar, respetando en todo momento el ritmo del bebé-niño. Son los padres los que tienen el problema, no el bebé-niño. Lo indicaremos en algunos pasos:

Paso 1

Si usted va a intentar que su hijo siga un horario (adecuado a la edad del niño) piense que tendrá que hacerlo usted cada día: no vale hoy una cosa y mañana otra, porque si no el niño seguirá haciendo lo que hacia. Piense que la repetición es una forma de aprendizaje. A parte, dele tiempo. Por mucho que repita una cosa, hay niños que lo pillan antes y otros más tarde. Cuando evalúe los progresos del niño, evalúe su implicación en ellos.

Paso 2

Una vez en sintonía, vamos a intentar que se duerma rápidamente. Es la conciliación del sueño.

Para que un niño pueda conciliar el sueño con más facilidad (se considera normal hasta 15 ó 20 minutos. Si su hijo ya lo hace puede pasar a otro punto o revisar este por si acorta este período).

Revise el ambiente del niño: todo debe llamar al sueño. Intente que el nivel luminoso no sea muy alto (busque luces tenues), que el ruido esté bajo de decibelios (no es la hora de escuchar rock) y que la actividad de las personas de la casa sea relajada.

Este punto es difícil puesto que la mayoría de los adultos, a la que llegamos a casa tenemos por la noche, tenemos gran cantidad de cosas a hacer y coinciden en el momento del sueño de los niños.

También debemos vigilar la temperatura. Un exceso de calor dificulta la conciliación del sueño.

Paso 3

Con los niveles ambientales bajos busque algo que le guste a su hijo para dormir (mecer, pecho, cantar, contar un cuento) y hágalo con tranquilidad. Lo único que pretendemos es que el niño vea el momento de dormir como algo agradable. ¡Hágaselo agradable! Pero también busque algo que sea agradable para usted. Si su hijo tiene dos años, el mecerlo en brazos puede resultar pesado para usted. Cámbiele poco a poco esta forma de relajarse por otra. Si es mayor de dos años utilice el lenguaje y pídale qué quiere y explíquele porque a usted no le va bien y pacten otra cosa.

En los pequeños, como no hablan, deberá modificar esa actividad poco a poco.

Paso 4

No todas las técnicas funcionan a la misma edad: puede contarle un cuento antes de acostar a su recién nacido (y seguro que le gusta) pero no es una técnica efectiva para dormirle a tan corta edad, Lo es mucho más el acunamiento. Mire la edad de su bebé y elija.

A modo de ejemplo les diremos que en los niños pequeños suele funcionar todo aquello que le recuerde el útero materno ( estar en brazos, envolverlo en una tela firmemente, mecer, cantar, compañía...) y por eso también les funcionan algunos artilugios de la industria moderna. Se supone que los humanos, por el hecho de andar erguidos y tener un cerebro más grande que nuestros antepasados, nacemos unos tres meses antes. Esa expulsión prematura del bebé hace que necesite, sobre todo durante el primer trimestre (e incluso hasta el segundo), como una continuidad del útero en donde estaba. Cualquier cosa que le relacione allí, servirá para que se sienta bien.

Una vez que pasa este periodo (tercer trimestre hasta el año y medio) necesita sentirse seguro y relajado. La compañía, seguido de algún rítmico balanceo o canto, es lo más frecuente en la mayor parte de sociedades a estas edades. No es un buen momento para introducir cambios bruscos en el niño.

Poco a poco va creciendo. A partir de los dos años normalmente tan solo necesita compañía de sus seres más queridos. Y seguramente los balanceos y cantos se habran terminado. Y a partir de los tres años esta compañía no tendrá que ser limitada a los cuidadores más cercanos, sino que podrá ser de un hermano. Las camas de hermanos funcionan muy bien en este periodo. Si tienen un hijo mayor póngalo a dormir con el pequeño en la misma cama (si esta es grande) o juntando dos camas o dos colchones si estas son pequeñas.

A partir de los cuatro años o cinco podrán dormir separados (aunque mejor si comparten la habitación con alguien, como habitaciones de hermanos etc..) y tan solo necesitaran un cuento para dormir.

Estas técnicas son orientativas según la edad del niño. Usted adáptelas al suyo. Nadie mejor que usted sabe lo que a su bebé le relaja más.

Paso 5-

Con el niño durmiéndose más rápidamente, podemos pasar a los despertares.

Muchos padres cuentan que apenas los dejan en la cama se despiertan. Eso es así por dos razones: la primera es por la vigilancia. A la que notan que alguien no está se alteran sus funciones vitales y surge la alarma que le permite sobrevivir. Evidentemente a los 5 años esto ya no pasa, es frecuente en niños muy pequeños (menores de 1 año). En los más mayores se da por ansiedad.

La segunda razón se da porque, al conciliar el sueño (niños mayores de 7 meses) primero pasamos por fases muy ligeras de sueño, en las que nos podemos despertar fácilmente. Por eso notan los cambios cuando los dejamos en la cuna. Así que, o nos esperamos a que estén en fase profunda a los acostamos en sitios en donde noten los menores cambios. Los niños son seres sociales, a veces duermen mejor en medio del ruido de las actividades normales de la casa que alejados en otra habitación.

También hemos de recordar los despertares fisiológicos: Aquellos que todos tenemos cada noche ( unos 9). Poco a poco irán aprendiendo a controlarlos.

Intente evaluar cual de ellos define mejor a su hijo. A veces el hecho de dejarlo dormir cerca de donde transcurre la vida de la familia es bastante. En otros casos esperar a que esté más profundamente dormido. Y en el caso de los despertares fisiológicos, esperar que aprenda o intentar minimizarlos con los consejos del paso 12.

Paso 6

Cuando el niño se despierte, atiéndalo pronto. ¿Se acuerdan de cómo ayuda a sentirse seguro el tener a alguien que nos responda? Dormir y seguridad van de la mano: el niño para dormir necesita estar seguro. El rechazo a dormir se da porque hay una interrupción de sus actividades y una separación de sus padres, que aunque no sea física (porque hay padres que duermen con sus hijos), ellos intuyen que algo pasa ahí.

Si su hijo se despierta por la noche y no es lactante, repita la rutina de inducción al sueño que tan buenos resultados le ha dado en el paso 4.

Si su hijo se despierta por la noche y es lactante, déle el pecho. Aunque no sea por hambre (si es por hambre aún con más razón) le ayudará a conciliar el sueño rápidamente a él y a usted.

Se sabe que los niños que toman pecho y duermen con sus madres se despiertan por media, un poco más que los que no lo toman y no duermen con ellas, pero que sus despertares son de menor duración. Por eso muchas madres siguen amamantando por la noche: “puede que el niño reclame el pecho, pero casi no me entero”.

Y… ¿Por qué los lactantes que duermen con mamá se despiertan más? Suponemos que el olor de la leche (o de la madre) o la simple presencia de su progenitora activan en el niño señales. El niño responde a esas señales con un: “bueno ya que estoy aquí voy a mamar un poquito.”

Para estos casos, hay autores que recomiendan que el niño duerma acompañado, pero al lado del padre. En este caso, el niño se siente igual de acompañado pero no reclama tanto pecho (recuerde que tan solo es para niños mayores de 6 meses) y, cuando se despierte por la noche reclamando su alimento, puede traspasarlo a su madre con solo desplazarlo en la cama..

Paso 7

Si su hijo se despierta por la noche y no es lactante, repita la rutina de inducción al sueño que tan buenos resultados le ha dado en el paso 2.

Intente no pasar de un paso a otro hasta no tener adquirido el anterior o al menos hasta notar una mejora significativa. Por ejemplo en un niño que le cuesta dormir más de una hora, no hace falta que se duerma en 15 minutos para pasar al siguiente paso, tan solo que lo haga en la mitad de tiempo. Eso sí, no dé ese paso como adquirido completamente y siga evaluándolo.
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martes, 3 de febrero de 2009

MAMA DAME TETA



El 20 de Enero se publicó este artículo en el periodico El Día;

Sólo un tercio de las madres dan el pecho a sus bebés los seis meses recomendados
EUROPA PRESS, Madrid

Apenas una de cada tres madres cumple con el plazo recomendado por los especialistas de dar el pecho a sus bebés durante los seis primeros meses de vida. Con el objetivo de incrementar esta proporción, la Asociación Española de Pediatría (AEP) creó el manual de lactancia materna "De la Teoría a la Práctica", en el que se subraya que la lactancia materna, a diferencia del biberón, es un alimento vivo que se adapta a las necesidades. Los responsables de la AEP volvieron ayer a señalar que la lactancia materna es recomendable hasta los seis meses de vida y, a partir de ese momento, debe complementarse con otros alimentos. Sin embargo, aunque en torno al 80% de las madres deciden amamantar a sus hijos cuando dan a luz, esta cifra disminuye hasta el 68% a las seis semanas, al 52% a los tres meses y hasta el 36% a los seis meses del parto.

La coordinadora del Comité de Lactancia Materna de la AEP, la doctora María José Lozano, explicó que la madre produce en cada momento la leche que necesita el niño.


Es una noticia poco alentadora, pero no me sorprende. Creo que la primera traba que encuentra la lactancia es lo mal que lo hemos aprendido las de mi generación y posteriores, otra de las quejas es que como nadie te puede ayudar, pues optan por el biberón para que así otras personas puedan darle de comer al bebé, los "problemas" físicos como las grietas, la falta de sueño,........también hacen que muchas madres opten por la LA (Lactancia Artificial)
Si entre los lectores de este blog se encuentra alguna futura mamá que no sabe qué hacer todavía, le contaré que:
Es cierto que nadie puede darle de comer a tu bebé, excepto tú, pero no debes verlo como una carga, sino como un regalo, es un momento tremendamente hermoso, donde el tiempo se paraliza y sólo estáis tú y tu bebé. El papá y otros familiares e incluso amistades pueden ayudarte en otras cosas; como ir a la compra, limpiar, traerte comida preparada, lavar la ropita del bebé. A los abuelos y abuelas les encanta la idea de poder darle un biberón y comprobar como el pequeñin de la casa se lo ha comido todo.....pues tendrán que esperar porque la lactancia materna es el mejor regalo que te puede hacer tu hijo.
Las grietas, son producto de un mal agarre, seguro que en tu ciudad hay algún grupo de apoyo y pueden ayudarte a solucionarlo. La lactancia no debe ser dolorosa.La falta de sueño se puede "combatir" practicando el colecho, las primeras semanas estas más alerta, pero acabas por darle de mamar, casi sin despertaros ninguno de los dos.
No tienes que llevar nada preparado cuando sales, solo tú y tu bebé, la leche materna está siempre lista para tomar, en cualquier lugar, es totalmente aséptico, está calentita y no hay que hacer engorrosas mezclas.... Sólo hay un "incoveniente" que debes llevar a tu hijo.....jejeje, para mí eso no ha supuesto ni un solo problema, Su padre y yo estamos con él hasta el último segundo de tiempo libre que tenemos, ya habrá tiempo para hacer esas otras cosas (que ya ni recuerdo)cuando crezca. Esta es sin duda la etapa en la que él te necesita más y además crecen muy deprisa.
A partir de los seis meses, mejora un poco la cosa, porque empiezas a introducir en su dieta la AC (Alimentacion Complementaria) que como su nombre indica es eso; COMPLEMENTARIA, eso quiere decir, primero teta y después todo lo demás. Para mí fué un respiro muy grande porque estoy trabajando desde antes que Guillermo cumpliera los 4 meses,asi que a partir de los seis ya no preocupaba tanto por tener tanta leche para el día siguiente y puede relajarme más con el sacaleches. Existe también la opción de dar leche de fórmula cuando tú no estés, pero en mi caso, me negué, así que sacaleches al tanto..........
El sacaleches es una herramienta muy útil, pero no indispensable. Sirve para estimular y aumentar la cantidad de leche que producimos, si fuese necesario y también para extraerte leche para congelar para cuando tú no estés. En mi caso, lo uso cuando estoy en el trabajo para tener leche para el día siguiente y cuando estoy en casa y Guillermo no mama, porque come otras cosas, así saco algo de leche y alivio mis pechos.Todo tiene su técnica, yo tardé más de una semana en sacar una buena cantidad (20 o 30 ml). Por mejor que sea, no estimula ni es capaz de sacar la misma cantidad que tu bebé, por lo que la cantidad que saques no es significativa, créeme. Debes relajarte todo lo que puedas y pensar en tu bebé e incluso tner una foto suya cerca o una ropita que el haya llevado puesta, aún así hay momentos en los que no sale casi nada; respira hondo y vuelve a intentarlo más tarde. Una prueba de lo que hace tu bebé es ponerte el sacaleches en el otro pecho mientras mama, verás como fluye la leche sin esfuerzo.........es increíble.Los mejores aparatos son los dobles, porque estimulan los dos pechos al mismo tiempo, pero es cuestión de gustos. Hay mamás que prefieren sacarse la leche manualmente con la técnica de Marmet. (ya pondré algún documento en los próximos días explicandola)
Otra de las "quejas" más frecuentes es que no tienen leche suficiente. Debemos ser el único mamífero con esas dudas,pues no me imagino a una gata o una perra usando galactogogos y sacaleches. Para tener leche sólo hay que hacer una cosa dar de mamar a demanda,esto quiere decir sin horarios,cada vez que el bebé muestre signos de querer mamar (meterse la manita en la boca, moverse, abrir su boquita,..) o simplemete cada vez que creamos que tiene hambre. sólo hay que acercarle el pecho y si quiere él ya sabe lo que tiene qué hacer.

No existe leche buena o leche mala, hay muchas historias al respecto, muchas mujeres dicen; mi leche no le alimentaba o cosas así.Tu leche es el mejor alimento para su cuerpo y su alma y además dar de mamar tiene muchas ventajas para la mamá ; te ayuda a perder el peso acumulado en el embarazo, y es más difícil que padezcas anemia, es menor el riesgo de hipertensión y de depresión postparto y la osteoporosis y el cáncer de mama y ovarios es menos frecuente entre aquellas mujeres que amamantaron.
Existen miles de recetas, tantas como culturas, para "mejorar" la calidad y cantidad de leche, con las que hay que tener mucho cuidado,pues a veces la sabiduría popular se equivoca. Ya lo he dicho antes el mejor galactogogo es tu bebé. No es necesario atiborrarse a comer o beber cerveza para tener más leche, de hecho el alcohol es peligroso para tu hijo.
Los alimentos que tú comas pueden variar el sabor de la leche (ajo, cebolla, curry,....) pero si ya los comías habitualmente durante el embarazo tu bebé ya estará acostumbrando a sus sabores, pues los percibía por el liquido amniotico, antes de nacer. Para Guillermo esto no ha supuesto nunca un problema,acepta si más toda la leche; de su envase original, en biberón, descongelada, en vaso, con cuchara, de la nevera, mientras sea de mi leche no hay problema.
Muchas mamás dejan de dar el pecho hacia los tres meses,proque creen que de repente y sin previo aviso se han quedado sin leche,porque el niño mama muy seguido,está inquieto y llora con facilidad en muchos casos. Esto se llama la "crisis de los 3 meses" tu bebé mama más porque necesita que tu "fabriques" más;a mayor demanda, mayor producción. En unos días tu cuerpo hará que aumente la cantidad de leche y problema resuelto.
Para mí, la lactancia sólo tiene beneficios, pero reconcozco que llegar hasta aquí no ha sido fácil, porque no siempre he podido vivirlo como algo natural, mi cabeza estaba llena de falsas creencias y mis oídos de "malos" consejos. Una idea que me ha ayudado mucho es pensar que si viviera en medio de la selva, sólo podría darle de comer a mi hijo de mi pecho (allí no hay sacaleches, ni internet, ni biberones, ni leche artificial, en mi selva no). Pues ese pensamiento me ha servido para seguir un día más y otro más y así llevamos casi 14 meses.
Hoy por hoy la información es la clave, cuanta más información tengas mejor.
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miércoles, 17 de diciembre de 2008

RECOMENDACIONES PARA LA LACTANCIA DE LA AEPED

Estas son las recomendaciones para la lactancia materna del Comité de Lactancia de la AEPED ( Asociación Española de Pediatría),es un poco largo, pero completo.....
¿POR QUÉ LACTANCIA MATERNA?
La leche materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su hijo recién nacido. No solo considerando su composición sino también en el aspecto emocional ya que el vínculo afectivo que se establece entre una madre y su bebé amamantado constituye una experiencia especial, singular e intensa. Existen sólidas bases científicas que demuestran que la lactancia materna es beneficiosa para el niño, para la madre y para la sociedad, en todos los países del mundo.
La leche materna contiene todo lo que el niño necesita durante los primeros meses de la vida. Protege al niño frente a muchas enfermedades tales como catarros, bronquiolitis, neumonía, diarreas, otitis, meningitis, infecciones de orina, enterocolitis necrotizante o síndrome de muerte súbita del lactante, mientras el bebé está siendo amamantado; pero también le protege de enfermedades futuras como asma, alergia, obesidad, enfermedades inmunitarias como la diabetes, la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa y arterioesclerosis o infarto de miocardio en la edad adulta y favorece el desarrollo intelectual.
Los beneficios de la lactancia materna también se extienden a la madre. Las mujeres que amamantan pierden el peso ganado durante el embarazo más rápidamente y es más difícil que padezcan anemia tras el parto, también tienen menos riesgo de hipertensión y depresión postparto. La osteoporosis y los cánceres de mama y de ovario son menos frecuentes en aquellas mujeres que amamantaron a sus hijos.
Desde otro punto de vista, la leche materna es un alimento ecológico puesto que no necesita fabricarse, envasarse ni transportarse con lo que se ahorra energía y se evita contaminación del medio ambiente. Y también es económica para la familia, que puede ahorrar cerca de 100.000 pts. en alimentación en un año. Además, debido a la menor incidencia de enfermedades, los niños amamantados ocasionan menos gasto a sus familias y a la sociedad en medicamentos y utilización de Servicios Sanitarios y originan menos pérdidas por absentismo laboral de sus padres.
Por todas estas razones y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de la vida del niño y continuar el amamantamiento junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los 2 años de edad o más."
EL COMIENZO
Es importante que al niño se le ofrezca el pecho precozmente, a ser posible en la primera media hora tras el parto. Después de la primera hora, el recién nacido suele quedar adormecido unas horas. Durante este tiempo, es recomendable que el bebé permanezca junto a su madre aunque no muestre interés por mamar y que se estimule el contacto piel con piel entre ambos (Figura 1). Así, puede ofrecerse el pecho tan pronto como se observe que el niño está dispuesto a mamar (movimientos de la boca buscando el pezón, hociqueo...) y no solamente cuando llore. El llanto es un signo tardío de hambre.
¿SOLO PECHO?
Cualquier mujer puede ser capaz de alimentar a su hijo exclusivamente con su leche. La diferencia entre unos pechos grandes o pequeños, prácticamente, es la cantidad de grasa que contienen y no la cantidad de glándula productora de leche. Por otra parte, las causas que contraindican la lactancia materna (algunas enfermedades o medicamentos...) son muy raras, casi excepcionales. Hoy en día, casi todas las enfermedades maternas tienen algún tratamiento que se puede hacer sin tener que suspender la lactancia (consulta a tu pediatra).
El principal estímulo que induce la producción de la leche es la succión del niño, por lo tanto, cuantas más veces se agarra el bebé al pecho de la madre y cuanto mejor se vacía éste, más leche se produce. La cantidad se ajusta a lo que el niño toma y a las veces que vacía el pecho al día. La calidad también varía con las necesidades del niño a lo largo del tiempo. Durante los primeros días, la leche es más amarillenta (calostro) y contiene mayor cantidad de proteínas y sustancias antiinfecciosas; posteriormente aparece la leche madura. Su aspecto puede parecer “aguado” sobre todo al principio de la toma ya que es hacia el final de la misma cuando va aumentando su contenido en grasa. Sin embargo, no existe la leche materna de baja calidad; ésta siempre es adecuada al bebé y es todo cuanto necesita.
Es importante, sobre todo al principio, que no se ofrezcan al niño chupetes ni biberones. Una tetina no se “chupa” de la misma forma que el pecho por lo que el recién nacido puede “confundirse” y posteriormente agarrar el pecho con menos eficacia (se utiliza distinta musculatura de succión con el chupete y el biberón que en el proceso de succión del pecho). Esto puede ser la causa de problemas tales como grietas en el pezón, mastitis y falta de leche a la larga. Tampoco es recomendable utilizar pezoneras. Las grietas surgen porque el niño se agarra mal al pecho, así que lo importante es corregir la postura (pide ayuda a tu pediatra, matrona, enfermera de pediatría o experta en lactancia). El uso de pezoneras acorta la duración de la lactancia y además la hace muy incómoda.
Un recién nacido sano no necesita más líquidos que los que obtiene de la leche de su madre, no es necesario ni recomendable ofrecer agua ni soluciones de suero glucosado. Antes de darle “suplementos” o cualquier alimento distinto de la leche materna es conveniente consultar con el pediatra.
DURACIÓN Y FRECUENCIA ENTRE LAS TOMAS
El tiempo que cada bebé necesita para completar una toma es diferente para cada bebé y cada madre y también varía según la edad del bebé y de una toma a otra. Además, la composición de la leche no es igual al principio y al final de la toma, ni en los primeros días de vida o cuando el bebé tiene 6 meses. La leche del principio es más aguada pero contiene la mayor parte de las proteínas y azúcares; la leche del final de la toma es menos abundante pero tiene más calorías (el contenido en grasa y vitaminas es mayor). Tanto el número de tomas que el niño realiza al día, como el tiempo que invierte en cada una, es muy variable por tanto y no hay que establecer reglas fijas. Es mejor ofrecer el pecho “a demanda”. Un niño puede desear mamar a los 15 minutos de haber realizado una toma o por el contrario tardar más de 4 horas en pedir la siguiente, aunque al principio, durante los primeros 15 ó 20 días de vida, es conveniente intentar que el niño haga al menos unas 8 tomas en 24 horas. Tampoco es aconsejable que la madre o quienes la acompañan limiten la duración de cada toma, el bebé es el único que sabe cuándo se ha quedado satisfecho y para ello es importante que haya tomado la leche del final de la toma. Lo ideal es que la toma dure hasta que sea el niño quien se suelte espontáneamente del pecho.
Algunos niños obtienen cuanto necesitan de un solo pecho y otros toman de ambos. En este último caso, es posible que el niño no vacíe completamente el último, por lo que la toma siguiente deberá iniciarse en éste. Lo importante no es que el niño mame de los dos pechos sino que se vacíe completa y alternativamente cada uno de ellos, para evitar que el acumulo de leche pueda ocasionar el desarrollo de una mastitis y para que el cuerpo de la madre acople la producción de leche a las necesidades de su hijo. Por ello, se recomienda permitir al niño terminar con un pecho antes de ofrecer el otro.
Aunque el niño tome el pecho muy a menudo o permanezca mucho tiempo agarrado en cada toma, ello no tiene porqué facilitar la aparición de grietas en el pezón si la posición y el agarre del niño son correctos (figura 2).
POSICIÓN Y AGARRE DEL NIÑO AL PECHO
La mayoría de los problemas con la lactancia materna se deben a una mala posición, a un mal agarre o a una combinación de ambos. Una técnica correcta evita la aparición de grietas en el pezón.
Tomar el pecho es diferente que tomar el biberón; la leche pasa de la madre al niño mediante la combinación de una expulsión activa (reflejo de eyección o “subida de la leche”) y una extracción activa por parte del bebé (la succión del bebé). El niño, para una succión efectiva del pecho, necesita crear una tetina con éste, la cual está formada aproximadamente por un tercio de pezón y dos tercios de tejido mamario. En la succión del pecho, la lengua del bebe ejerce un papel fundamental, siendo el movimiento de la lengua, en forma de ondas peristálticas (de adelante hacia atrás), el que ejerce la función de “ordeñar” los senos galactóforos, que es donde se acumula la leche una vez que ésta se ha producido. Para que esto sea posible, el recién nacido tiene que estar agarrado al pecho de forma eficaz.
Madre y niño, independientemente de la postura que se adopte (sentada, echada...), deberían estar cómodos y muy juntos, preferiblemente con todo el cuerpo del niño en contacto con el de la madre (“ombligo con ombligo”)(Figuras 3, 4 y 5). Una mala posición puede ser la responsable de molestias y dolores de espalda. El agarre se facilita colocando al bebé girado hacia la madre, con su cabeza y cuerpo en línea recta, sin tener el cuello torcido o excesivamente flexionado o extendido, con la cara mirando hacia el pecho y la nariz frente al pezón. En posición sentada, es conveniente que la madre mantenga la espalda recta y las rodillas ligeramente elevadas, con la cabeza del niño apoyada en su antebrazo, no en el hueco del codo. Es útil dar también apoyo a las nalgas del niño y no solo a su espalda.
Una vez que el bebé está bien colocado, la madre puede estimular al bebé para que abra la boca rozando sus labios con el pezón y a continuación, desplazar al bebé suavemente hacia el pecho. El niño se prenderá más fácilmente si se le acerca desde abajo, dirigiendo el pezón hacia el tercio superior de su boca, de manera que pueda alcanzar el pecho inclinando la cabeza ligeramente hacia atrás. Con esta maniobra, la barbilla y el labio inferior tocarán primero el pecho, mientras el bebé tiene la boca bien abierta. La intención es que el niño se introduzca en su boca tanto pecho como sea posible y coloque su labio inferior alejado de la base del pezón. En caso de pechos grandes puede ser útil sujetarse el pecho por debajo, teniendo la precaución de hacerlo desde su base, junto al tórax, para que los dedos de la madre no dificulten el agarre del niño al pecho. De la misma forma, hay que tener la precaución de evitar que el brazo del niño se interponga entre éste y la madre.
Si el niño está bien agarrado, su labio inferior quedará muy por debajo del pezón y buena parte de la areola dentro de su boca, la cual estará muy abierta. Casi siempre es posible observar que queda más aréola visible por encima del labio superior del niño que por debajo de su labio inferior. La barbilla del niño toca el pecho y sus labios están evertidos (hacia afuera). De esta forma se asegura que el pecho se mantenga bien dentro de la boca del bebé y que los movimientos de succión y ordeño sean eficaces. Normalmente se nota que el bebé “trabaja” con la mandíbula, cuyo movimiento rítmico se extiende hasta sus orejas, y que sus mejillas no se hunden hacia adentro sino que se ven redondeadas. Cuando el bebé succiona de esta manera la madre no siente dolor ni siquiera cuando tiene grietas.
Tampoco es conveniente presionar el pecho con los dedos haciendo “la pinza” (como quien sujeta un cigarrillo) ya que con esta maniobra se estira el pezón y se impide al niño acercarse lo suficiente para mantener el pecho dentro de su boca. Si la nariz está muy pegada al pecho puede que la cabeza se encuentre demasiado flexionada. Bastará desplazar al bebe ligeramente en dirección hacia el otro pecho para solucionar el problema.
En el caso de madres con pezones planos, la succión del niño es suficiente para crear una tetina con el pecho, como ya se ha explicado, por lo que el uso de pezoneras no resulta útil en la mayoría de los casos.
OTRAS RECOMENDACIONES
La única higiene que necesita el pecho materno es la que se realiza con la ducha diaria. Después de cada toma no es necesario lavar los pechos con jabón, tan solo secarlos. Posteriormente pueden ser útiles los discos absorbentes, cambiándolos tantas veces como sea necesario.
La madre no necesita variar sus hábitos de comida o de bebida. Es posible que la madre tenga más sed, pero no es necesario beber a la fuerza. Solo en el caso de alergias podría ser necesario suprimir algún alimento de la dieta de la madre.
Un trabajo duro o estresante puede interferir con la lactancia materna, de modo que resulta muy beneficiosa cualquier ayuda que pueda ofrecerse a la madre para descargarla de otro tipo de tareas, bien por parte del padre u otros miembros de la familia. La ayuda, el apoyo y la comprensión del padre y de otros familiares (abuela, hermanas, amigas) son elementos esenciales para el buen desarrollo de la lactancia.
En algunas ocasiones, puede ser útil que la madre aprenda a extraerse la leche, bien para guardarla y que alguien alimente al bebé cuando la madre no pueda hacerlo, o bien para aliviar las molestias producidas por un acumulo de leche excesivo en períodos en los que el apetito del bebé disminuye, evitando así que se produzca una mastitis. La extracción de la leche puede hacerse de forma manual o mediante un sacaleches (consulte a su pediatra, matrona, enfermera de pediatría o experta en lactancia). La leche materna puede conservarse en frigorífico unos 5 días y congelada entre 3-6 meses en función de la temperatura.
Si la madre es fumadora, este es un buen momento para dejarlo. Si ello resulta imposible, es preferible fumar justo después de la toma y no hacerlo en presencia del niño. Siempre será mejor que darle una leche artificial. Los niños que permanecen en ambientes con humo tienen mayor incidencia de infecciones respiratorias agudas y de asma.
Lo mismo puede aplicarse al alcohol, aunque si la madre solo bebe ocasionalmente y de forma moderada, probablemente no le costará ningún esfuerzo dejarlo por completo.
DIFICULTADES CON LA LACTANCIA
En algunos casos, la lactancia puede ser más difícil, pero no imposible, bien porque el niño ha tomado ya biberones o ha usado chupete o pezoneras o a causa de algún problema específico: prematuridad, gemelos, labio leporino, síndrome de Down... En estos casos, es conveniente que consulte precozmente con su pediatra, matrona, enfermera de pediatría o experta en lactancia.
Es posible alimentar con lactancia materna exclusiva a dos hermanos gemelos. En este caso, el estímulo de la succión será doble y por tanto habrá doble producción de leche. Durante los primeros días, es probable que resulte más cómodo ofrecer el pecho a uno y otro hermano alternativamente.
Posteriormente, puede ser más práctico dar de mamar a ambos niños a la vez, para lo cual es conveniente aprender y probar diferentes posiciones que permiten hacerlo cómodamente con ayuda de almohadas (Figura 5). Cuando hay más de dos hermanos, puede haber mayor dificultad para la lactancia materna exclusiva y probablemente la madre necesitará más ayuda
En los partos mediante cesárea, la “subida de la leche” suele demorarse un poco más por lo que es importante ofrecer el pecho lo más precozmente posible, que el bebé esté junto a su madre en contacto “piel con piel” y que se le permita agarrarse al pecho cuando muestre signos de querer mamar. Puede ser útil amamantar en la cama de costado para disminuir las molestias ocasionadas por las suturas. No es necesario ofrecer al niño suplementos durante los primeros días ya que ello puede perjudicar la normal instauración de la lactancia materna.
Las técnicas y conocimientos acerca de la lactancia materna también están disponibles en la comunidad y existen grupos de apoyo a la lactancia en los que madres con experiencia pueden ayudar a otras madres a resolver problemas o dificultades y a amamantar con éxito, complementando así la asistencia proporcionada por los profesionales de la salud.
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martes, 16 de diciembre de 2008

YO COLECHO, ÉL COLECHA, NOSOTROS COLECHAMOS



Aunque ya he hablado en otras ocasiones del colecho, creo que la información que voy a dar es bastante interesante,ya que veo que nuestros amigos, conocidos y algunos familiares están preocupados por el hecho de que nuestro hijo duerma en nuestra cama. Curiosamente su padre y yo estamos encantados y no representa ningun problema.
Lo primero es decir que es una práctica común en nuestro mundo que utilizan todas las culturas. Sin ir más lejos mis padres durmieron con sus padres hasta que pasaron a dormir con sus hermanos mayores y luego con su pareja.
La información que voy a detallar es de un artículo de Rosa Jové, la autora de "Dormir sin lágrimas", psicóloga infantil y juvenil y licenciada en Geografía e Historia en la especialidad de la crianza.
"El sueño compartido es una característica de los mamíferos, entre los que nos encontramos,por la cual dormimos mejor en compañía. Somos una especie altricial, es decir, necesitamos el cuidado de otra persona para sobrevivir. Por eso, desde que nacemos, buscamos esa presencia para garantizarnos la supervivencia y, en la edad adulta, buscamos con quien compartir la cama para garantizar la continuidad de la especie. Estamos hechos para dormir acompañados, aunque existan personas que prefieran estar solas: son la excepción a la norma.
Dormir en compañía beneficia tanto a las madres como a los bebés:
- Puede evitar el síndrome de muerte súbita del lactante, siempre que se observen unas medidas básicas de seguridad y no se realice en un sofá. La especialista inglesa Margot Sunderland explica que en culturas donde los niños duermen con sus padres,por ejemplo en la China, no tienen ninguna palabra para referirse al síndrome de la muerte súbita del lactante,porque es prácticamente desconocido.
- Favorece la regulación de la temperatura corporal del niño por la noche. Los
niños que duermen con sus padres necesitan menos abrigo, ya que estos mantienen estable al temperatura con su presencia.
- Ayuda al bebé a pasar de una fase a otra del sueño porque se sincroniza con la respiración de su madre,que le da pautas en ese sentido. Así poco a poco aprende a dormir como un adulto.
- La respiración de la madre le sirve como recordatorio para que continúe respirando si tiene apnea.
- Fomenta que tanto el bebé como la madre apenas se despierten por la noche.
- Fortalece la relación entre padres e hijos y crea un vínculo más sólido entre ellos.
- Reduce los miedos y la ansiedad nocturna del niño, que provoca frecuentes despertares y parasomnias.

PARA UN COLECHO SEGURO:

El colchón debe ser firme, se desaconsejan los de agua y también dormir en el sofá.
La ropa de cama debe estar libre de cintas y lazos. También se desaconsejan la profusión de cojines.
No hay que taparle mucho ya que los padres le transmiten calor.
Los adultos no pueden estar bajo los efectos de drogas, alcohol o fármacos que les incapaciten.
Se debe evitar al máximo el contacto con padres fumadores y ambientes con humo.
Los padres no pueden tener obesidad mórbida: este tipo de obesidad incapacita a las personas para moverse libre y ágilmente en la cama.
Las estadísticas nos confirman que, en aquellos casos en los que a los padres no les importa dormir con sus hijos hasta que se vayan libremente a la habitación que tienen destinada, estos prefieren dormir con sus padres hasta los tres o cuatro años de un forma habitual, y hasta los cinco esporádicamente alguna noche que tienen pesadillas o están enfermos".


Así que le digo desde aquí a todas esas personas que se están preocupando innecesariamente, que aunque todos estos motivos arriba expuestos no existieran, que a su padre y a mí nos encanta dormir con Guillermo y seguiremos haciendolo hasta que él quiera.
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lunes, 24 de noviembre de 2008

CADA COSA EN SU LUGAR

Desde el primer día mi hijo ha dormido en nuestra cama, yo lo metí en su cuna pegadito a mi lado de la cama y dormía plácidamente, la que no podía descansar era yo, me faltaba algo, me faltaba él, así que mire a su padre con ojitos de corderito y él se sonrió, así que lo metí entre los dos y así pudimos dormir todos.
Sigue durmiendo con nosotros y seguimos escuchando toda clase de comentarios del tipo; cuando quieras que se vaya a su cama no se va a querer ir, estais locos, lo teneís mal acostumbrado y el que más me ha gustado: estaís pagando la novatada. No me importa lo que digan, estoy segura de que tanto su padre como yo no podríamos dormir una noche sin él, además yo siempre encontré un sitio en la cama de mis padres, de hecho hoy en día todavía hago alguna siesta ahí y me sigue pareciendo especial, es como si a pesar de haberme ido de esa casa hace tiempo y de ser una mujer adulta, con su propia familia, el hecho de volver a dormir en la "CAMA GRANDE" es como volver a encontrar ese refugio y mi lugar en la familia,además lo sigo considerando el lugar más seguro del mundo;como si allí nunca pasara nada malo. Sin contar que esas sábanas tienen que tener algo mágico pues curan toda clase de enfermedades. Además las camas de los padres siempre son más suaves, huelen mejor, son más calentitas en invierno y más fresquitas en verano. Con todo esto quiero quiero explicar que mi hijo dormirá con nosotros hasta que él decida lo contrario, siempre tendrá su lugar a nuestro lado.
Todo esto tiene sus ventajas, mi hijo duerme toda la noche desde que tiene 3 meses y medio, se despierta un par de veces a mamar, pero al minuto vuelve a dormirse.
Pues esta acción tan natural, que la humanidad lleva miles de años haciéndolo tiene un nombre "COLECHO" y practicarlo resulta que es muy beneficioso, hay miles de artículos que hablan de ello y yo sin saberlo, aquella primera noche.
"LACTANCIA A DEMANDA",es lo que instintivamente hacemos la mayoría de mamás, o sea dar de mamar cada vez que el niño quiera, ofrecer sin horarios estrictos, cuando lo hice tampoco sabía que tenía un nombre. Eso sí, es muy dificil seguir el instinto cuando, médicos, enfermeros y familiares, te indican todo lo contrario, como es mi caso, en el que lo primero que me dijo la enfermera de mi hijo es que lo pusiera 10 minutos en cada pecho, sin dar más explicaciones ( es que no las hay. Lo mejor, seguir el insntinto, pocas veces nos equivocamos.
Otra de las cosas que hemos hecho sin pensar, es tener a nuestro bebé prácticamente todo el día en brazos, tanto nosotros, como sus abuelos y su tías. A parte de llevarlo en bandolera casi todo el tiempo. El cochecito es práctico a veces, como cuando queríamos salir a comer a algún restaurante,pero poco más, ahora que ya se sienta solo, si no hay trona en el restaurante los sentamos en la mesa y a comer se ha dicho, ya que le encanta probar de todo.
Pues bien según Jean Liedloff, esto es el "CONCEPTO DEL CONTINUUM" se refiere a la idea de que, para alcanzar un óptimo desarrollo físico, mental y emocional, los seres humanos —especialmente los bebés— necesitamos vivir las experiencias adaptativas que han sido básicas para nuestra especie a lo largo del proceso de nuestra evolución y yo sin saberlo, je,je,je.
Los niños no vienen con manual de instrucciones, pero pienso que deberíamos escucharnos más y hacer lo que realmente sentimos y no lo que está más aceptado o mejor visto.
No cambiaría ni un sólo segundo de estos últimos 11 meses en los que haya podido estar con mi hijo, no cambio ni una sola noche a su lado, ni dejaré de cogerle en brazos cada vez que me lo pida, porque así lo siento.
Así que cada cosa en su lugar y cada cosa con su nombre.
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